Ernesto Ugarte

Ernesto Ugarte

Economista, Consultor, Banco Central Europeo.

Introducción

En el artículo anterior de esta revista se indicaba que es importante tener en cuenta la evolución que ha tenido el concepto de “economía dinámica” a lo largo de los últimos cien años. Se indicaba que el ecosistema tecnológico que tenemos se sustenta en un crecimiento originado por la tecnología, y que esta inadecuadamente reflejada en el PIB o en indicadores comparativos de productividad, por ejemplo. Estos factores de la economía clásica siguen siendo determinantes y los serán por mucho tiempo, sin embargo por el dinamismo del cambio y su incidencia en la vida social y económica de las familias, la innovación y la tecnología ahora son un factor determinante en el crecimiento y bienestar de un país.

La economía dinámica está asociada con la economía digital. El objetivo común entre ellos es desplegar crecimiento mediante el conocimiento y el desarrollo y aplicación de la ciencia y tecnología. La innovación es el factor determinante en ambos conceptos y la economía dinámica refleja la velocidad del cambio y la economía digital refleja la aplicación de la innovación y la tecnología.

En un contexto de turbulencia global como el que se vive ahora, donde el COVID 19 y virus relacionados, o la guerra entre Rusia y Ucrania, o las hostilidades en China, Taiwán, y Japón, por ejemplo, afectan y alteran el crecimiento económico que se hace más débil e incierto. Además, en América Latina, sobre todo en el Sur, se percibe un cambio político importante con orientaciones y mutaciones en los modelos tradicionales que se vivían en países como Chile, Colombia, Perú, Argentina, Bolivia, Venezuela y Ecuador.  Sin validar ni criticar estos regímenes, la oportunidad para realizar cambios estructurales parece propicia para iniciar o continuar con una transformación económica, acorde con los nuevos retos de la tecnología y el crecimiento equitativo.

En América Latina deberíamos aprovechar este contexto, que junto a los cambios políticos se requiere cambios para impulsar la transición de modelo de crecimiento económico. La oportunidad parece propicia para asumir el reto de articular y consolidar la economía digital.

Las experiencias que ofrecen los países nórdicos en el diseño y aplicación de la economía digital es un aporte para el desarrollo que hay que aprovechar. Desde la formulación de políticas públicas hasta su aplicación directa en las empresas, educación y en la sociedad en su conjunto.

Los retos para asumir una transición económica.

El reto para hacer este cambio y transformación es sobre todo saber identificar y aprovechar las nuevas oportunidades que surgen en una fase de convergencia tecnológica para avanzar en el desarrollo económico y la igualdad.

Consideraciones para el cambio

  • Renovar las estrategias para maximizar el impacto de la economía digital en el crecimiento, la innovación, el cambio estructural y la inclusión social. Los principales desafíos son asegurar las condiciones mínimas para que las inversiones tengan un impacto positivo en el crecimiento económico. El diseño de estrategias sectoriales en la agricultura, minería, y pesca por el lado productivo deberán promover la transformación al desarrollo de una agricultura orgánica, sostenible, o a la introducción de la Emineria, como ocurre en Chile, o la racionalización y repoblación de la pesca. Estos son algunas de las actividades que deberían impactar la economía dinámica y digital favorablemente.
  • Promover y consolidar un modelo de difusión e innovación tecnológica compatible con los objetivos de inclusión social, promover un cambio de la estructura productiva que, a partir de las especificidades económicas e institucionales de cada país, se articule el conocimiento con la producción y fortalezca el modelo digital. Esto implicara modificaciones en los patrones educativos, productivos y de distribución. Nuevos nichos de trabajo y de productos serán demandados y la demanda deberá tener capacidad de absorber la oferta laboral digital y dinámica.
  • Consolidar un marco de políticas que actúe sobre los factores críticos que condicionan el despliegue de la economía digital. Según las experiencias nórdicas y de otros países la principal urgencia que es necesario abordar se encuentran en la inversión en infraestructura de telecomunicaciones, y en el desarrollo de la industria de software y aplicaciones. La difusión y masificación de los sistemas de comunicación real y virtual (internet), marcarán las nuevas pautas y tendencias en el crecimiento económico local, regional y nacional.
  • La política pública es indispensable para asegurar la equidad en el acceso y uso de las TIC que tienen elementos de interés público en tanto facilitan la provisión de servicios sociales (gestión pública, salud y educación) y de bienes públicos.
  • Avanzar hacia una institucionalidad para la economía digital que integre a las iniciativas de política sobre innovación, industrias TIC e inclusión digital. Desde la gestión administrativa (manejo de recursos, presupuesto) a la gestión de servicios públicos (salud, educación, vivienda, etc.), pasando por el desarrollo de tecnologías y aplicaciones serán reajustadas y reconceptualizadas para trabajar sistemática y coordinadamente donde el espacio para la ineficiencia y la corrupción tendrán muy poca incidencia en el nuevo modelo económico.

Estas iniciativas están pensadas para el contexto latinoamericano, más en concreto para el sur y en especial para un país, por ejemplo Perú.   El mercado latinoamericano bajo lo digital y dinámico sore todo en el segmento de servicios y de telecomunicaciones, de infraestructuras y de cambios en las matrices de producción y de exportación, generando cadenas de valor, desde la producción hasta el consumo final son los retos principales que superar y transitar hacia el nuevo modelo de desarrollo. Estos cambios ya son inevitables, irreversibles y determinantes para crecer en un ecosistema diferente.

Entradas recomendadas