Ernesto Ugarte

Ernesto Ugarte

Economista, Consultor del Banco Central Europeo

Evolución del concepto y sus aplicaciones

El concepto y los valores que postula la economía dinámica han resurgido con propuestas vinculadas al nuevo desarrollo digital. Desde su formulación allá en los años 1838 Augustin Cournut hace una contribución al debate sobre la economía clásica y su relevancia temporal y escribió el siguiente libro: “Investigaciones sobre la teoría del Crecimiento y la Riqueza”[1] donde se introduce los conceptos estáticos y dinámicos para resaltar los modelos del desarrollo industrial. Los estáticos se referían a la repetición (industria) y los dinámicos al crecimiento por el cambio, por el riesgo y por la innovación.

En los últimos cien años la predominancia de la teoría clásica y del perfecto equilibrio, ensombrecieron el análisis del crecimiento dinámico (valor añadido por ejemplo) y se universalizo el crecimiento del producto bruto interno, como indicador de crecimiento de un país. La aceptación y globalización de este concepto es significativa por que refleja la capacidad productiva de un país medido por su volumen de producción cada año en los principales sectores de la estructura productiva.

En los últimos cincuenta años han surgido en el mundo otros sectores no tradicionales que impulsan el crecimiento de un país y de manera notable.  Las comunicaciones, el internet, el comercio, la tecnología y toda la industria del hard y sofware, son algunos ejemplos que revolucionaron el mundo y sobre todo dinamizaron el crecimiento económico. Los tiempos para crecer son menores en economías dinámicas, generan constantemente cadenas de valor que estructuran sus funciones de acuerdo con el ecosistema donde se desarrollan.

La economía dinámica es ahora un concepto que se adapta a las exigencias de la era digital. Incorpora factores adicionales como el conocimiento, la innovación y la aplicación tecnológica desde la familia hasta las empresas pasando por los gobiernos. Ya se pueden describir y constatar lo que son las ciudades inteligentes por ejemplo o lo que significa ser una sociedad digital. Hay muchas ciudades y países sobre todo en el Norte de Europa que llevan trabajando en estos cambios mas de 20 años.

Además, la economía digital se asocia a los parámetros de cambio a la sociedad verde, a la economía circular, al cuidado del medio ambiente, a la producción orgánica, al uso de la energía alternativa, etc. A nivel institucional la gestión digital sustituirá la gestión mecánica, y la eficacia y eficiencia de la administración pública será beneficiada en la prestación de servicios a la sociedad.  A nivel del sector privado la transformación a la sociedad digital será inevitable. Nuevos empleos, actividades y servicios serán ofertados y creados. A nivel de gobierno la creación, diseño e implementación de políticas publicas apoyando y sosteniendo la transformación hacia nuevos ecosistemas serán determinantes para el desarrollo de nuestras comunidades.

La economía dinámica se mueve en ese marco de creación de sociedades digitales, donde la formación de la riqueza proviene del conocimiento y de la innovación.

Los ejes de la economía dinámica

La economía dinámica es una contribución valiosa en la toma de decisiones en entornos económicos dinámicos. Mediante la aplicación de una amplia gama de enfoques metodológicos, que combinan métodos analíticos y computacionales con series históricas, permite examinar varios aspectos del comportamiento óptimo de las empresas y áreas de política pública relevantes. Los temas cubiertos incluyen control óptimo de recursos, juegos dinámicos y simulaciones, toma de decisiones económicas y aplicaciones en finanzas y economía, así como implicaciones políticas en áreas como la regulación de la contaminación, o de la utilización y distribución de energía, o en el abastecimiento de productos y procesos de distribución sectoriales: agricultura, mina, turismo, etc.[2]

La revisión y consulta histórica de eventos específicos que alteran los procesos productivos son factores que incorpora el análisis dinámico para racionalizar las expectativas de crecimiento, por ejemplo o para reducir los riesgos de una inversión, o para diseñar política publicas temporales. En el sector agrícola por ejemplo, la revisión histórica del factor climático y su incidencia en el valor bruto de la producción es muy significativa y hasta previsible, gracias a estos instrumentos que ofrece la economía dinámica. La producción del maíz en el Departamento de Cusco, en el Valle de Urubamba, depende de la cantidad de lluvias que puedan ocurrir en un periodo de 3 a 4 meses. La respuesta analítica a este evento productivo depende como incorporamos la variable agua como factor dinámico del crecimiento. Por lo tanto las probabilidades de automatizar, revolucionar e innovar ciertos procesos son los temas del dinamismo y la innovación, soportados por las consultas y evidencias históricas precedentes[3].

Finalmente, a diferencia de la economía clásica y del perfecto equilibrio, en los postulados de la economía dinámica y subsecuente teoría, nada está en equilibrio ni nada es de esperarse racionalmente. Al contrario vivimos en una turbulencia contina donde ahora por ejemplo la inflación supera cualquier previsión de la teoría clásica convencional. Bajo las aplicaciones dinámicas, la prevención, y la incorporación de procesos y modelos alternativos el impacto de la inflación quiz podría haber sido diferente.

En el próximo número de esta revista se introducirá aspectos explícitos, vinculados a la innovación y el manejo de la economía dinámica en algunos sectores productivos en Perú 2022.

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[1] La obra original es: “Researches into the Mathematical Principles of the Theory of Wealth”.

[2] Para más información sobre aplicaciones consultar Christophe Deissenberg, distinguido estudioso de la dinámica económica y la economía computacional, y a Jasmina Arifovic, Profesora de Economía en la Universidad Simon Fraser, Canadá.

[3] La desventaja de usar estos datos históricos para dinamizarlos radica en la dificultad de compilar series históricas largas de observación, por ejemplo de 50 años. Herbert Dawid es profesor de Teoría Económica y Economía Computacional en la Universidad de Bielefeld, Alemania, elabora minuciosamente los sesgos que puede haber en series largas de información.

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